CAMINO AL PODER///

La democracia en México ha costado muchos recursos y es  nuestra única posibilidad de influir en la toma de decisiones públicas. Sabemos que el  éxito actual de cualquier político lleno de ambición es  poder  alcanzar un puesto en el Gobierno Federal   o Estatal, ya que la política  como los políticos, siempre son sinónimo de escándalo y polémica. Esto hace que gobernantes van y vienen, sexenios inician y terminan y los grupos de poder nunca acaban de organizarse para finalmente según su experiencia terminar en impunidad y corrupción.

Por más que un político pretenda ser honesto ya sea del PRI, PAN, PRD, PVEDM, etc. quien al ofrecer obras, discursos emotivos, trabajo, escuela y más  ocasiona que el nivel de credibilidad se vea reducido generalmente a nada, ya que el hartazgo social y la fuerza que han ido adquiriendo las redes sociales como YAHOO, GOOGLE, YOU TUBE, FACEBOOK han llevado al ciudadano común a levantar la voz y a enfrentar con sus propios medios, a quienes se aprovechan de su cargo público, para sencilla y descaradamente cuidar sus intereses personales, y si a eso agregamos la salida triunfal que obtienen cuando se les acusa de algún acto deshonesto o de corrupción, hace que el malestar social aumente sin medida y cada vez el pueblo crea menos en la persona que los representa ante un Congreso.

Esto ocasiona que hasta el día de hoy los  mexicanos no hayamos perdido la capacidad de asombro de que pase lo que pase la clase política actúa sin respetar las leyes, ya que sin estar en época electoral todos los partidos ya echaron andar sus maquinarias con el fin de irse ganando la simpatía de los electores, porque a pesar de faltar más de un año para las elecciones de cambio de Diputados, Presidentes Municipales, etc., la sociedad se prepara para los famosos y repudiados por la mayoría de la población “chapulinazos” esos brincos tan singulares que la clase política domina a la perfección. Y que pasa con eso, pues que la promesa hecha en campaña de permanecer en el puesto hasta terminar la administración a la cual pertenece y lograr el bienestar  prometido a las personas que confían en ellos, se la lleva el viento gracias a especie de amnesia que surge cuando el hambre de poder se agudiza.

El efecto de esos brincos que es tan normal en la clase política hace que de una alcaldía pasen a una diputación federal, de una presidencia municipal a una gubernatura, de una secretaria a una diputación local y así ya que todos buscan de todo a costa de lo que sea, inclusive de la misma ley que les permite todo. No olvidemos que los partidos políticos reciben miles de millones de pesos de  la Federación  para su mantenimiento del cual nadie audita.

Creen ustedes que existan algo o alguien que termine con la impunidad y la corrupción con que se maneja la clase política en nuestro país. Esperemos que llegue el día en que esa clase privilegiada desaparezca por el bien de México y los mexicanos.

Beatriz Burbante