No hay cosa tan rica como comer, y más aún si se trata de un buen coño, ya sea de la mujer que amas o una morra que quieras impresionar con tus habilidades orales.

Por desgracia, como cualquier otro platillo especial, no siempre se sabe como , pero no te angusties, que aquí te diremos como hacerlo, serás tan bueno que te pedirá más.

Primero que nada, debes comprender que lo más vas estimular es el clítoris, pero aguas, este “botón del placer” (es su única función) es hipersensible, tiene 8,000 terminaciones nerviosas, para que te des una idea, el pene tiene sólo la mitad, por tanto cuando empieces a estimularlo debes hacerlo lento y asegurarte que esté húmedo, de lo contrario dolerá, y empieza de arriba hacia abajo, lento muy suave, y mientras lo haces puedes usar los dedos para juguetear con su vulva, introduce uno con movimientos suaves, obsérvala, siente como responde su cuerpo, conforme la veas más excitada, realiza movimientos más rápidos, desliza tu lengua por los labios menores, introdúcela y cuando la saques, presiona un poco hacia arriba.

No olvides tocar otras zonas, los senos quedan a la altura  ideal para tus brazos, ¡no los olvides! tócalos, juega con los pezones, mantén contacto visual, observa su cuerpo, observa su vulva, mira como responde, como se humedece por tu causa.

Vuelve sus muslos tus aliados, rodéalos con tus brazos, mientras disfrutas comerla, mordisquea la parte interna ligeramente y regresa a lamerla, si lames el clítoris al tiempo que metes los dedos, la harás explotar, aunque el movimiento de las dedos es clave, la idea principal es estimular el ya conocido punto “G”, que en realidad produce mucho, mucho, mucho placer, lo lograrás introduciendo dos dedos con la palma de la mano hacia arriba y luego los curveas formando una “C”, una vez que estés ahí muévelos de adelante hacia atrás con ritmo constante, recuerda que tu lengua está en el clítoris.

En este punto de excitación, puedes comenzar a experimentar otras zonas, entre las nalgas por ejemplo, alza su cadera con brazos y lame regresando siempre a la vulva, aquí es un buen momento para utilizar la vieja técnica del oeste: dos dedos al frente uno atrás, asegúrate de que la zona trasera esté bien lubricada, porque hasta un dedo podría lastimarla, está demás mencionar que debes tener las uñas bien recortadas para evitar rasgar la piel.

Y pues una vez que probamos las entradas podemos ir al plato fuerte, aunque seguro en este punto ya habrás logrado que ella acabará por lo menos una vez.

Greta C. Navarro