Estaba pasando por muchos problemas y un día por casualidad mi profesor de epistemología nos dijo que era psicólogo, hablé con él quedamos en una cita para comenzar mi terapia, llego el día, fui a su casa y todo normal me senté charlamos, al salir estaba en la sala su novia, me presento algo muy rápido y formal, cuando nos vimos en clase actuó como si nada, así transcurrieron dos meses.

Un día el profesor falto a clases lo cual era muy raro, al regresar todos notábamos que algo le pasaba pero nadie pregunto, después nos enteramos que su novia lo dejo y se llevó todas sus cosas, dejo vacío su departamento, de la nada me llamo y me dijo que si podía ir a su casa lo cual me sorprendió porque mis terapias solían ser los domingos y era miércoles, le pregunte ¿por qué?, solo me dijo que era muy importante, decidí ir saliendo de mi trabajo, llegue a las 7 de la noche, toque la puerta, solo grito pasa, estaba en la cocina con bermudas preparando la cena, me dijo toma asiento, comencé a sentirme muy nerviosa el escenario no era nada normal a lo que solían ser mis terapias, comenzó hablar me invito a cenar, ya en la mesa le pregunte que pasaba por que me citaba entre semana, me miro a los ojos  y sin más me dijo quiero cogerte, me empecé a reír ya saben esa risa nerviosa, lo mire y le dije ¿es enserio?, me levante de la silla, se acercó a mí, ese día llevaba falda y comenzó a meter poco a poco su mano, comenzó a darme miedo, mi piel se erizo me puse muy nerviosa, solo sentía como comencé a mojarme, entre tanta confusión le dije que no, camine hacia la puerta, se paró detrás de mí y me dijo al oído muy despacio, ese culo debe ser cogido por mí, y me pego hacia él, mis pezones se ponían cada vez más duros, me quede callada y abrí la puerta, le dije que era antiprofesional y me fui.

 

Al otro día llegue a clases, el actuó como si nada hubiera pasado, pero cada que lo veía sentía un fuego interno, arrepentida de no haber aceptado. Evidentemente no seguí con la terapia hasta que un día le hable y le dije que si podía ir a su casa, llegue y fue la misma escena de la primera vez, pero ahora me beso en el cuello era muy extraño había estado con varios chicos pero ninguno hacia que me calentara así de rápido, me quito la ropa, yo me quede pasmada no sabía qué hacer, siempre en el sexo tenía yo la iniciativa, esta vez el me dominaba, suelo ser una persona muy extrovertida en todos los sentidos, pero en ese momento solo recibía órdenes y eso me excitaba cada vez más, se puso detrás de mí, tocaba mi trasero como si  estuviera dibujándolo, comenzó a besarlo, a lamerlo, me agacho y me dijo que el día había llegado mientras me la metía por atrás, comenzó a moverse cada vez más duro, yo solo gritaba, gemía y tocaba mis pechos, era delicioso no quería que terminara, comencé a decir muchas groserías a él le encantaba puesto que me penetraba más profundo y más rápido hasta que termino dentro de mí.

Había sido tan placentero que las piernas me temblaban, me vestí y sin decir una sola palabra nos despedimos, al otro día llegamos a clases como si nada, se acercó y me dijo te espero a tu terapia, ahora serán todos los miércoles.

Gisela F. Bajonero