Es curioso cómo comenzó todo esto, desde los doce años me considero una feminista que con el paso del tiempo afianza cada vez más sus ideales.

Hace dos meses me dieron una patada en el culo en mi trabajo  porque una perra así lo dispuso, para esto, yo vivía desde hacía un año con un argentino chaparro y bastante mamón, muy malo en el sexo que se dedica a la fotografía,  lo mandé a la mierda cuando me quedé sin trabajo. Estaba sola con Luciano, mi hermoso gato.

Salí a media noche en medio de la lluvia sin rumbo, llamé a Fernando, mi mejor amigo, que evidentemente me dio asilo sin pensarlo, tomé un taxi hasta su casa.

Estaba confundida, triste y enojada conmigo, había perdido un año de mi vida, tenía que comenzar a reencontrarme a ser yo nuevamente, me sentía totalmente perdida.

Para sacar un poco de dinero vendí mota y un viejo amigo me invitó a pasar unos días en su casa de Cuernavaca para depurarme un poco de tanta mierda, argumenté que no tenía dinero para viajar, no era más la morra del “varo” , dijo que no había problema, él patrocinaría  todo, sin pensarlo decidí partir.

Después de cuatro días volví a D.F. tenía que ver a Luciano, ya que hacía un par de semanas había sido sometido a una operación de alto riesgo causada por el estrés que provocó el argentino mamón, sólo un ser frustrado y ruin es capaz de joder la existencia un ser tan místico y maravilloso como Luciano -también por eso lo dejé al hijo de puta-. En fin, volví y pensé en rentar un pequeño apartamento, sin embargo opté por regresar al hogar de mis padres, finalmente ahí no me faltaría comida ni techo, estuve escribiendo cuentos para un par de revistas digitales, pagaban poco, pero salía para las croquetas de Luciano, mis cigarros, alcohol y mariguana, así que para mí estaba bien, además no tenía que salir de casa para trabajar.

Durante el enclaustramiento me surgieron inmensas ganas de viajar, de ir a la playa, pero mi presupuesto no me daba para tanto. Un exdrogadicto me invitó a pasar unos días en Oaxaca todo pagado!!!, y acepté, total! no tenía nada que perder, obvio pensé que ese wey querría cogerme a cambio del viaje, así que antes de partir le dejé muy claro que eso no pasaría, en primera porque era sumamente feo y en segunda porque era gordo, y los hombres gordos despiden un olor tan fétido que simplemente no lo puedo soportar. Partimos en su auto, fueron horas de viaje, él muy iluso me compró cervezas y cigarros durante el trayecto, puse mi música en el camino, así que no estuvo tan mal, finalmente llegamos y el muy idiota alquiló una cabaña con una sola cama y sin espacio como para dormir en el piso lejos de él; intenté no pensar en eso y me metí al mar bastante ebria. Pase la noche en calma.

Al día siguiente fuimos a desayunar y me tiré todo el día a tomar el sol y nadar en el mar, me compró un whisky -nada mal-, en la noche  estaba sumamente ebria y el imbécil pensó que tal vez podría besarme mientras dormía. Obviamente lo mande a la mierda, y no pude dormir más. Al día siguiente estaba más que cabreada, sólo quería volver a casa, sin embargo me llevó a Costa Esmeralda, a una hacienda de lujo para intentar enmendar su error, obvio pidió una habitación con una sola cama, pero se la peló porque en recepción pedí que llevaran una adicional así que no tuvo oportunidad. Pasamos un par de noches más y volvimos a DF, para ser honesta no me la pase nada mal, y me di cuenta que mi padre estaba en error, podía tener lo que quisiera sólo por mi cara bonita…

Greta C. Navarro