**Para quien tiene la vocación de una femme fatale y no lo sabe aún (o lo disimula muy bien)**

Porque no devorar tu carne morena?  Tu piel firme y tersa, quemada por el sol.

Por qué no probar la fruta madura de tus pechos y desgarrar tu tez con la navaja de mi saliva, mancharte la piel con la lengua, desangrarte todo el blanco de tu ser para que seas al fin una morena pura. Baila para mí, al filo de mi escritorio, quítate  el abrigo y desnuda tu cuerpo, pues la culpa me duele en lo profundo, pero no más que la hipocresía, abofetéame fuertemente y despiértame del letargo de la mojigatez, mírame con tus ojos pardos y desnúdame el alma con rapidez, quema tu marca en mi cuerpo como los fierros de la res. Hazme solo carne e instintos, regrésame a mi primario estado,  regrésame  a ser humano.

Muéstrame tu carne morena,  no me pidas que camine contigo pues no soy tan valiente, no me pidas el mundo porque no soy de aquí, solo muéstrame tu carne morena, déjame yacer a tus pies, luego arrójame lejos pues soy cobarde, no soportaría tu ira, tu fuego y tu pasión por demasiado tiempo.

Morena eres, mujer, morena como el cacao de mi prehispánica tierra, tal como te parió mi suelo y mi nación, morena eres, mujer, y me haces enloquecer, sin decencia ni pudor, sin intervenir el corazón, sin una gota de cordura pero si de imaginación.

M. Alejandro García Zavala