Hace unas semanas durante el pre copeo, surgió el tema de la adicción al porno, después de burlarnos y llamarnos porno adictos, nos chingamos una botella de tequila y nos fuimos al antro.

Al día siguiente durante la muy sufrida cruda, empecé a recordar lo que sucedió la noche anterior, después de un muy feliz recuerdo de Ana, seguido de una muy triste realización de que perdí su número  (Ana, si estás leyendo mándame tu cel otra vez), recordé la conversación sobre la adicción al porno y me puse a pensar si es posible ser adicto en el amplio significado de la palabra, o sufrir los conflictos que causan otras adicciones como el alcohol o las drogas.

Así que me puse a investigar y encontré algunos sitios web, que tratan este tipo de adicciones y después de leer los comentarios y los problemas serios a los que se enfrentan los adictos a la pornografía en internet, no pude más que tomar en serio esta adicción.

Decidí que era importante dar a conocer los problemas que causa algo tan sencillo de adquirir como lo es la pornografía en internet, así que contacte algunos miembros de estas páginas y uno de ellos acepto dar a conocer su historia para evitar que más personas caigan en esta adicción.

Permítanme describirles a quien llamaremos “David”, David es un contador egresado de una de las principales universidades del DF, tiene 33 años y hasta hace poco era un apreciado empleado de un prestigiado despacho contable, sin embargo todo eso cambio cuando su adicción a la pornografía llego a su tope.

“Todo comenzó lentamente, fue gradual, no me daba cuenta que la pornografía me estaba atrapando, ni consideraba que uno podía ser adicto a ella. Desde que tenía 14 años le robaba dinero a mi mamá y me iba a comprar revistas en los puestos.

Cuando tuve mi primera novia, pensé que ya que tenía una mujer real de carne y hueso, iba a poder dejar por fin la pornografía, pero me di cuenta que no podía dejar de verla.

Prefiero ver porno y masturbarme que tener relaciones sexuales, y siempre que lo hago, “lo hago por ellas”, porque mi verdadera y más intensa satisfacción la obtengo con la pornografía, debido a esta adicción mis 2 últimas novias terminaron conmigo. Llegue al punto en el que incluso iba a los cybercafe y me masturbaba allí, manchándome todo el pantalón, era consciente de todos los problemas que esto me traía, pero no podía dejarlo.

Pasaba horas viendo porno y bajando videos, esto me hacía perder mucho tiempo, todos esos retrasos y distracciones me condujeron a ser despedido cuando una compañera del trabajo me sorprendió masturbándome, nunca me sentí tan mierda.

Al principio me excitaba con el sexo tranquilo, pero ahora me excitan cosas que antes me daban asco, Reconozco que esto que hago es inhumano. Quiero dejar de ver porno, pero me cuesta demasiado. También me suelo engañar, prendo la compu con la idea de hacer algo, pero cuando la enciendo o estoy en internet no puedo evitar ver pornografía.

Ya llevo un año desempleado, y debido a mi problema laboral no logro conseguir trabajos adecuados a mis habilidades, lo más probable es que termine solo y amargado trabajando en Mcdonalds.”

En conclusión, la palabra Adicción se define como una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación, representada por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos del adicto.

Bajo esta definición uno puede ser adicto a casi cualquier cosa y la pornografía está alcanzando niveles similares a esos del alcohol y las drogas, es por esto que David nos contó su historia, con el fin de que las personas entiendan los problemas que pueden surgir del consumo abusivo de pornografía.

Por lo que si alguien se considera un adicto en potencia le sugerimos contacte alguna de las muchas páginas de apoyo que hay en internet y busquen ayuda antes de que sea muy tarde.

Misha Pola

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